miércoles, 23 de julio de 2014

Negocios exitosos con clientes que nadie quiere


L os clientes no rentables son los parias del mundo empresarial. Los expertos en marketing alientan a las empresas a que analicen la solidez económica de sus carteras de clientes y desmalecen, sin piedad, los
segmentos de clientes que no generan utilidades atractivas. Los expertos en lealtad insisten en la necesidad de dirigir los programas de retención de clientes hacia los “buenos” clientes –es decir, los rentables– y animar a los “malos” a que hagan negocios con la competencia. Y los softwares  de  CRM,  gestión  de  relaciones  con  clientes, ofrecen medios cada vez más sofi sticados para identificar  a los clientes de desempeño pobre y eliminarlos de las filas. A  primera  vista, el  movimiento  para  desterrar  a  los
clientes  poco  rentables  parece  sumamente  razonable. Después de todo, ¿qué empresa puede darse el lujo de desperdiciar  valiosos  recursos  cortejando  y  atendiendo a clientes que no dan nada a cambio? Sin embargo, terminar una relación con un cliente sólo porque momentáneamente no es rentable es una decisión precipitada, e incluso contraproducente. Los clientes son un bien escasoy cada uno de ellos debería ser tratado como un activo potencialmente valioso. Los ejecutivos no deberían preguntarse, ¿cómo eludimos a los clientes no rentables? Necesitan  preguntarse, ¿cómo  podemos  ganar  dinero  con los clientes que todos los demás evitan?


Cuando uno mira con esta óptica a los segmentos aparentemente poco atractivos, muchas veces puede ver lo que  otros  ignoran:  oportunidades  para  prestar  servicio a esos segmentos de modos que renuevan totalmente la lógica económica de la relación con los clientes. Tome  el  caso  de  Paychex,  una  empresa  de  procesamiento de planillas de sueldo, que construyó un negocio de casi US$ 1.000 millones prestando servicio a pequeñas empresas. Suponiendo  que  éstas  no  podían  pagar  este servicio, los grandes actores de este mercado habían ignorado a estos clientes. Cuando Tom Golisano, fundador de Paychex, no pudo convencer a sus jefes en Electronic Accounting  Systems  de  que  estaban  perdiendo  una gran oportunidad, montó su propia empresa. Sus clientes  suman  ahora  390.000  pequeñas  empresas  estadounidenses, cada una de los cuales emplea a unas 14 personas. El retorno sobre ventas después de impuestos es un descomunal  29%, lo  mismo  que  Microsoft  y  superior  a los márgenes de gigantes farmacéuticos como Amgen o Pfi zer, que son verdaderas máquinas de hacer dinero.

Otro ejemplo es WellPoint Health Networks, cuyos números en rojo llegaban a US$ 160 millones en 1986 (entonces la empresa era conocida como Blue Cross of California). En esa época asumió como nuevo CEO Leonard Schaeffer, quien desafi ó la creencia convencional de que individuos y grupos pequeños siempre hacen perder dinero. Era una jugada contraintuitiva, ya que la empresa estaba  perdiendo  US$  45  millones  al  año  asegurando  a 65.000 individuos. Hacia principios de los años 90 la aseguradora de salud lideraba la industria en rentabilidad, y ha continuado creciendo y superando al resto del sector, incluso durante el reciente bajón económico. Sólo en 2001, sus ganancias netas saltaron al 21%. Progressive Insurance es otra empresa que construyó un gran negocio vendiendo productos a clientes indeseables. Esta aseguradora automotriz descubrió una manera rentable de atender a los clientes rechazados por la competencia: los conductores jóvenes o con mal historial de conducción. Entre 1991 y 2001, la empresa registró ganancias  por  suscripción  (ganancias  como  porcentaje  de  las primas) promediando el 4,5% anual, frente a la pérdida promedio de 3% de las otras aseguradoras automotrices estadounidenses. El  aumento  del  valor  de  sus  acciones en los últimos cinco años ha triplicado el promedio de la industria.


En este artículo analizaremos las empresas que eva-
luaron las necesidades de clientes supuestamente poco
atractivos y rediseñaron sus modelos de negocios para
atender esas necesidades de manera rentable. Presen-
taremos  lecciones  en  las  que  se  puede  apoyar  para
transformar  en  negocios  lucrativos  los  segmentos  de
mercado poco rentables de su propio sector. Para ello
es  preciso  dejar  de  ver  como  parias  a  los  llamados
clientes malos y comenzar a verlos como una oportu-
nidad inexplorada.


Abrir los ojos
No se necesita ser una empresa nueva en el mercado para
crear un negocio que se dedica a un segmento de clientes

ignorado. Sin  embargo, eso  ayuda. El  hecho  es  que  las
empresas establecidas tienen grandes difi cultades en ver
cómo segmentos poco rentables pueden volverse renta-
bles, en especial si esas empresas han sido muy exitosas.
Esto se debe a que su propio éxito les impide ver las opor-
tunidades que tienen justo enfrente. A esto llamamos el
ciclo de la miopía del modelo de negocios.
El  ciclo  funciona  así:  el  modelo  de  negocios  de  una
empresa  surge  a  partir  de  las  decisiones  de  la  gerencia
sobre  quiénes  son  sus  mejores  clientes, qué  productos
y  servicios  necesitan, y  cómo  los  ofrece  para  que  sean
atractivos para el cliente y rentables para la empresa. El
éxito comercial pone a prueba el modelo –los que lideran
el mercado obtienen la aprobación constante en forma de
sólidos resultados fi nancieros o una avalancha de imita-
dores–, lo que refuerza los supuestos de la gerencia sobre
los  segmentos  de  clientes  viables. Cuanto  mayor  sea  el
éxito de la empresa, más miope se vuelve. Los supuestos
sobre  clientes  poco  rentables  se  arraigan  aún  más  y  el
ciclo persiste. El razonamiento es: “Si nosotros no pode-
mos ganar dinero atendiendo a esta gente, nadie podrá
hacerlo”.
Electronic Accounting Systems, la empresa donde tra-
bajaba Tom Golisano, tenía un éxito enorme vendiendo
servicios  de  planillas  de  sueldo  para  grandes  empresas.
Sin embargo, sus ejecutivos no concebían cómo una pi-
zzería, un pequeño estudio jurídico o una zapatería po-
drían permitirse estos servicios, ni se imaginaban por qué
esas empresas no procesarían sus propios cheques, hasta
que Golisano les demostró lo contrario con Paychex. En
Progressive Insurance, Peter Lewis tampoco pudo demos-
trar que conductores de alto riesgo (o “no estándar”) po-
dían ser una buena fuente de negocios, hasta que asumió
como CEO en 1965, 10 años después de entrar a la em-
presa.
Los  costos  irrecuperables, en  especial  inversiones  en
infraestructura, pueden reforzar esa miopía. Hasta hoy,
aerolíneas como Delta, United y American están atrapa-
das en un modelo de negocios que alguna vez fue exitoso,
pero que hoy es un desastre debido a que sus inversiones
en el llamado modelo hub-and-spoke –leasing de espacios
en aeropuertos, variadas fl otas y altos costos laborales–
difi cultan concebir o llevar a cabo un cambio.
Abrir los ojos requiere abdicar de los viejos supues-
tos sobre segmentos de clientes por uno nuevo: no exis-
ten  segmentos  de  clientes  no  rentables, sólo  existen
modelos  de  negocio  no  rentables. Esta  afi rmación  es,
por supuesto, más retórica que literal: siempre existi-
rán segmentos de clientes con los cuales no se puede
ganar ni un centavo. Pero si los ejecutivos mantienen
esta afi rmación en mente al buscar maneras de expan-
dir el negocio, podrán ver con más claridad los segmen-
tos de clientes previamente ignorados: oportunidades
de negocios que siempre estuvieron a la espera de que
alguien las explotase.


Rediseñar el modelo de negocios
Tom  Golisano  abrió  los  ojos  hace  30  años. Manejando
por la calle se dio cuenta de que la mayoría de las empre-
sas eran demasiado pequeñas para ser registradas por el
radar  de  Electronic  Accounting  Systems. Se  detuvo  en
una  biblioteca  municipal  y  se  documentó  rápidamente
sobre  las  empresas  estadounidenses.  Descubrió  que  el
95% de los 3,5 millones de empresas de esa época tenían
menos de 50 empleados. De inmediato se percató de que
era  una  oportunidad  demasiado  grande  como  para  de-
jarla pasar.
Pero  también  comprendió  que  sería  inútil  tratar  de
amoldar el modelo de negocios vigente a este nuevo seg-
mento de clientes. Entendió que un modelo puede ser al-
tamente eficiente para atender a un tipo de clientes, pero

totalmente inefi ciente para otro. En Electronic Accounting
Systems, por ejemplo, las fi rmas de los clientes llenaban
planillas  de  control  de  horario  por  cada  empleado  para
cada período de pago. Electronic Accounting Systems re-
cogía las planillas y las ingresaba al sistema computacional
de la ofi cina, donde los cheques eran procesados, impresos
y enviados a la empresa cliente. Este mecanismo represen-
taba dos problemas para el mercado de las pequeñas em-
presas. Primero, los clientes tenían que aprender a llenar
las  planillas  y  dedicar, quizá, una  persona  de  media  jor-
nada a esa tarea: una propuesta cara y arriesgada para una
pequeña empresa, porque cualquier rotación de personal
signifi caría  volver  a  empezar  de  cero. En  segundo  lugar,
alguien tenía que pasar a buscar las planillas de control
de horario, lo que era costoso dado el escaso número de
empleados.


A Golisano se le ocurrió una idea mejor: recolectar la
información por teléfono, lo cual eliminaba la capacita-
ción del cliente, la contratación de personal y servicios
de mensajería. Este modelo habría sido altamente inefi -
ciente para grandes clientes: no se podía mantener a una
persona de recursos humanos durante horas al teléfono
reuniendo la información de cientos o miles de emplea-
dos. Sin embargo, tenía sentido para el tipo de organiza-
ciones en la mira de Paychex. Y si bien no suena a una re-
ingeniería de proporciones industriales, en su momento
el proceso fue un verdadero avance, que ha demostrado
ser sorprendentemente duradero. A pesar de la llegada
del fax y de internet, Paychex todavía recolecta el 90% de
la información de planillas por teléfono.
En resumen, Paychex y las otras empresas que evalua-
mos descubrieron que para rentar con clientes indesea-
bles  se  necesitaba  un  nuevo  modelo  de  negocios, nor-
malmente productos y servicios menos sofi sticados y un
sistema  sobrio  de  venta  y  entrega  de  éstos. Al  analizar
estos modelos rediseñados descubrimos que compartían
una serie de características:
Oferta  simplifi cada.  En  muchos  casos, un  segmento
de clientes no es rentable, porque el producto o servicio
ofrecido incluye características que los clientes no nece-
sitan o por las que no están dispuestos a pagar. Muchos
de  los  innovadores  que  analizamos  ajustaron  cuidado-
samente  sus  ofertas, manteniendo  e  incluso  agregando
elementos  que  los  clientes  valoraban, y  eliminando  los
elementos  no  deseados  que  aumentaban  los  costos. El
gran acierto de Charles Schwab fue librar la compraventa
de acciones de los costosos servicios de asesoría y análisis
bursátil que los inversionistas autosufi cientes no desea-
ban. Southwest Airlines se centró en los pasajeros preo-
cupados  por  el  precio  al  ofrecerles  vuelos  confi ables  y
puntuales,  eliminando  las  costosas  películas,  comidas,
buena  ubicación  en  los  aeropuertos  y  comisiones  para
las agencias de viajes. La empresa sería incapaz de rentar
por  30  años  consecutivos  con  el  modelo  de  los  pasajes
baratos, si hubiera adoptado el caro modelo de hub-and-
spoke.
WellPoint también hizo mejoras específi cas en produc-
tos por los cuales individuos y pequeños grupos estaban
dispuestos a pagar.
Comenzó a ofrecer a las personas naturales una gran
variedad de planes de salud, los que confeccionó según
las preferencias de gastos individuales. Y para los grupos
pequeños, WellPoint desarrolló nueve planes, incluyendo
uno que permitía a los empleados escoger un set de op-
ciones  diferentes.  Esto  era  una  variedad  inédita,  espe-
cialmente  porque  otras  aseguradoras  de  salud  estaban
obligando a sus clientes a cambiarse de los tradicionales
planes de reembolso por servicio, a programas restricti-
vos  como  los  de  las  administradoras  de  salud  o  HMO.
Como dice Schaeffer, de WellPoint: “La satisfacción está
ligada al hecho de si uno pudo escoger o si fue forzado

a tomar un plan de salud”. Debido a que ofrecer muchos
planes puede resultar costoso para la aseguradora, Well-
Point mantiene a raya los costos de administración para
personas naturales y grupos pequeños al estandarizar los
procesos  comerciales  y  las  prácticas  contables  para  ese
segmento  de  clientes. Esto  difi ere  del  enfoque  que  usa
con las grandes corporaciones, que muchas veces pagan
más por métodos administrativos altamente personaliza-
dos.
En  todos  estos  casos, los  innovadores  del  modelo  de
negocios reconocieron que no podrían obtener rentabili-
dad con el producto o servicio estándar que la industria
dirige a estos segmentos de clientes, sin ir a la quiebra.
Necesitaban repensar las ofertas tradicionales para llegar
a estos clientes.
Gastos mínimos de marketing. Es difícil ganar dinero
con clientes tacaños si se tienen altos gastos de marke-
ting. Pero  al  estimular  la  publicidad “boca  a  boca”, las
empresas  innovadoras  han  sido  capaces  de  mantener  a
raya  sus  gastos  de  marketing. En  sus  primeros  años, la
estrategia de Wal-Mart era concentrar las tiendas en re-
giones, lo  que  permitía  evitar  la  costosa  publicidad  en
prensa y televisión. En cambio, un vecino le comentaba
a otro dónde comprar barato. Dermalogica, un próspero
actor en la industria de los cuidados de la piel, formó un
grupo de seguidores entre los expertos en tratamientos
dermatológicos. La empresa logró esto mediante progra-
mas educativos que estimulaban la demanda de sus pro-
ductos, los que se orientan a la salud e higiene más que
a la belleza.
Algunos innovadores confían fuertemente en socios
en  los  canales  de  venta  y  en  otras  terceras  partes, en
vez de la publicidad masiva. Paychex, que nunca se ha
publicitado, recibe dos tercios de sus nuevos clientes por
referencia de contadores y de bancos. Enterprise Rent-
A-Car, que  prioriza  el  consumidor  común  más  que  el
segmento de viajeros de negocios cortejado por las otras
agencias de alquiler, paga una comisión a los concesio-
narios de autos y a los talleres de reparación a cambio
de que les refi eran clientes. Hasta 1994, la aseguradora
Progressive rehuía las costosas campañas de publicidad
de  rivales  como  Allstate  y  State  Farm,  dejando  a  sus
agentes independientes a cargo del marketing.
Servicio personal, conveniente y cordial. Mientras la
mayoría de las empresas exitosas se enorgullecen de una
atención al cliente de alta calidad, las empresas que estu-
diamos se empeñaban en ser cordiales y accesibles con
los clientes que las otras empresas intentaban ahuyentar.
Esto era a menudo una agradable sorpresa para clientes
acostumbrados a ser rechazados. Pero no se trata sólo de
ser simpático. Si se valora a todos los clientes como po-
tencialmente valiosos, uno se abre a oportunidades que
otros pueden perder. Pero si se considera que un grupo
particular de clientes no merece atención, entonces no
será capaz de verlos como potenciales compradores.

Las empresas que analizamos se negaban a descartar
cualquier segmento potencial de clientes. De hecho, al-
gunas veían el mejoramiento de sus clientes como una
misión. Jane y Raymond Wurwand, el matrimonio que
dirige Dermalogica, se propuso como meta ayudar a los
esteticistas a convertirse en empresarios más efectivos.
Considerados  muchas  veces  como  ciudadanos  de  se-
gunda categoría relegados a las trastiendas de los salones
de belleza, los esteticistas eran ignorados por los proveedo-
res: los productos para el cuidado de la piel representan
sólo el 5% de las ventas a los salones de belleza, frente al
90% de los productos para pelo. Los Wurwand, que habían
emigrado a Estados Unidos, crearon su empresa basándose
en sus experiencias en Europa, donde esta industria estaba
más avanzada. Jane Wurwand había trabajado en un salón
de belleza como experta en cuidado de la piel y sabía lo
que era ser rechazada. Por eso se preocupó especialmente
de mostrarles a esos clientes el respeto que, a su juicio, se
merecían.
Un servicio amistoso no tiene que ser caro ni complejo.
En WellPoint, por ejemplo, los representantes de ventas
se dedican a un segmento específi co de clientes. Una per-
sona que paga por su propio seguro tiene un represen-
tante distinto de aquellos que atienden a los clientes más
“importantes”. Algunos agentes de WellPoint envían tar-
jetas  de  Navidad  a  sus  clientes, un  gesto  sencillo  y  un
trato que los clientes más adinerados han llegado a espe-
rar de una empresa de servicios, pero que es muy inusual
para los clientes a los que se dirige WellPoint. Para ase-
gurarse de dar un trato enfocado a los clientes, todas las
empresas analizadas se centraban en grupos específi cos
de clientes, en vez de centrarse en el producto, las fun-
ciones o la ubicación geográfi ca. Con esto desalentaban
a sus empleados a rechazar a ciertos clientes en favor de
otros más prometedores.
Uso sensato de la tecnología. En estos días se asume
cada vez más que una sofi sticada solución tecnológica es
la manera correcta de enfrentar cualquier problema. Pero
las empresas que estudiamos escogieron su tecnología con
mucho cuidado. Los viejos teléfonos pueden ser tan efi ca-
ces como el fax y las computadoras, como descubrió Pa-
ychex.
Dicho eso, la tecnología puede a veces ayudar a las em-
presas a entender a fondo sus costos y formular sus precios
de  manera  más  adecuada. WellPoint  se  asegura  de  que
las primas de seguro tengan un precio adecuado al actua-
lizar continuamente una amplia base de datos sobre los
costos de tratamientos médicos específi cos. Y los sistemas
computacionales de Progressive dividen los mercados en
hebras cada vez más fi nas, ponderando los factores que
repercuten  en  el  riesgo  asegurador.  A  los  conductores
con historial malo les ofrece pólizas a precios competiti-
vos, pero no todos los “malos” clientes reciben la misma
oferta.
A mediados de los 80, Progressive fue la primera aseguradora

 automotriz  que  estudió  la  información  existente
sobre accidentes. Los estudios del Highway Loss Data Ins-
titute  descubrieron  grandes  variaciones  en  los  costos  de
reparación de los diversos modelos de automóviles y en la
forma en que estos vehículos protegían a sus ocupantes en
caso de accidentes. Los station wagon, por ejemplo, ofre-
cían una mejor protección que los automóviles deportivos
de dos plazas de igual valor. Hoy esto parece obvio, pero en
esa época todas las aseguradoras cobraban prácticamente
la misma prima por seguro de accidentes a automóviles de
similar valor comercial. Hasta que las otras aseguradoras le
siguieran el ejemplo, Progressive disfrutó una gran ventaja
de  precios  para  casi  todos  los  station  wagon  de  EE.UU.
Incluso hoy, el precio de sus pólizas no es atractivo para
todos  los  potenciales  clientes  no  estándar  del  mercado.
Progressive cobra precios más altos a los conductores de
riesgo máximo, y no tiene problemas en dejar que se vayan
con competidores más baratos dispuestos a perder dinero
con ellos. De hecho, los anima a que abandonen la asegu-
radora al ofrecerles información comparativa sobre otras
aseguradoras por teléfono y en su página web.
Efi ciencias estructurales. Los innovadores de modelos
de negocios que estudiamos desarrollaron formas estruc-
turalmente efi cientes para entregar sus productos a los
clientes. Esto  requirió  compensaciones  bien  meditadas
para evitar comprometer valor y al mismo tiempo bus-
car oportunidades para reducir los costos. Southwest, por
ejemplo, cobra tarifas más bajas que sus rivales gracias a
sus rutas directas y sin escala de bajo costo. Ha basado su
negocio en un solo tipo de avión –el 737, que es idóneo
para vuelos cortos–, de manera que no tiene que invertir
en  capacitar  a  la  tripulación  para  volar  varios  tipos  de
aviones. Además, ahorra dinero al evitar el uso de agentes
de viajes. Schwab cuenta con el teléfono e internet para
ofrecer  sus  servicios, minimizando  costosas  inversiones
inmobiliarias. La  decisión  de  Enterprise  de  mantenerse
alejada  de  las  caras  ubicaciones  en  los  aeropuertos  le
ayuda a ofrecer precios más bajos que sus competidores
de alto perfíl.
Metas  fi nancieras  realistas. Muchos  ejecutivos  de  fi -
nanzas  tendrán  problemas  para  aceptar  los  horizontes
de rentabilidad sobre la inversión que requieren muchos
de estos negocios. Paychex necesitó cuatro años para ser
rentable. Dermalogica no logró despegar hasta que entró
en la venta de productos, lo que sucedió tres años después
de  lanzar  servicios  educacionales  para  esteticistas. Esos
tres años fueron cruciales para ganar clientes y alimen-
tar  su  confi anza. Los  fundadores  de  la  empresa  usaron
esa  confi anza  y  la  convirtieron  en  un  mercado  viable
de  productos  para  el  cuidado  de  la  piel. De  igual  ma-
nera, Progressive no se convirtió en una empresa en creci-
miento hasta fi nes de los años 70, más de 20 años después
de  volcarse  al  segmento  del  seguro  automovilístico  de
alto riesgo.
Evaluar  este  tipo  de  negocios  según  su  potencial  de

facturación puede ser engañoso. Incluso después de ma-
durar, generan  a  veces  menos  ingresos  que  el  negocio
existente. Los  ingresos  de  Paychex  con  las  planillas  de
pequeñas empresas y servicios al empleador son hoy un
cuarto de lo que ADP factura con sus clientes grandes y
pequeños  sumados. Sin  embargo, el  margen  operativo
de Paychex es mucho mayor que el de ADP (39% frente a
27%). De 1997 a 2001, Southwest tuvo ganancias operati-
vas similares a las de American Airlines, pese a que Ame-
rican tuvo una facturación cuatro veces superior a la de
Southwest. Si  se  recogen  apropiadamente, las  migajas
del mercado pueden convertirse en un espectacular ne-
gocio.


Un portafolio de modelos de negocios
Muchas de las empresas que estudiamos se dedican a un
solo segmento de clientes. Los clientes de Dermalogica
son  exclusivamente  los  esteticistas.  Creemos  que  para
atender a varios segmentos distintos, la empresa debería
organizar un portafolio de modelos de negocios, cada uni-
dad enfocada a un estrato específi co y dotado de procesos
y sistemas propios. Esto obliga a los gerentes a fortalecer
la oferta de productos y los procesos del negocio, porque
ya no tienen que satisfacer a todos sus amos. Y al obser-
var  de  cerca  la  lógica  económica  de  cada  segmento  de
clientes, en especial las exigencias de capital y los factores
claves de éxito, los ejecutivos pueden responsabilizar a
las personas que lideran esos negocios de los resultados
fi nancieros.
Como este modelo implica una inversión de proporcio-
nes, la tentación de las empresas será buscar economías
de escala a través de la consolidación de las operaciones
administrativas  y  de  los  sistemas  de  información. Des-
pués de todo, los ejecutivos están entrenados para elimi-
nar redundancias y crear servicios conjuntos cuando sea
posible. De hecho, muchas empresas han intentado imi-
tar a los innovadores que hemos descrito, pero en lugar
de administrar el negocio como una operación separada,
continúan  organizándolo  por  función  y  sobreponiendo
el nuevo modelo a las operaciones existentes. Es posible
que reduzcan los costos inicialmente, pero sus servicios y
los márgenes se resentirán.
WellPoint  es  un  buen  ejemplo  de  una  empresa  con
múltiples segmentos de clientes, pero que ha evitado la
tentación de consolidar sus operaciones administrativas.
La gerencia de la empresa sabe que responder a un individuo
 iracundo que exige su reembolso pactado requiere
destrezas muy diferentes a las que se necesitan para asis-
tir a un funcionario de recursos humanos de una empresa
grande para ayudarlo a resolver una disputa de indemni-
zación. El cliente individual también exige un marketing
diferenciado. Sin un departamento de recursos humanos
que les ayude a elegir entre las opciones disponibles, mu-
chos se sienten aturdidos por las complejidades de elegir
un plan. Schaeffer construyó tres organizaciones separa-
das: una para grupos grandes, otra para grupos pequeños
y una tercera para clientes individuales. Cada una tiene
un gerente general responsable de los resultados fi nan-
cieros y departamentos propios de marketing, ventas, de-
sarrollo  de  productos, desarrollo  de  clientes, servicio  al
cliente y fi nanzas. A pesar de la duplicación de funciones,
WellPoint ha tenido en la última década resultados fi nan-
cieros superiores al resto del sector.
Mantener los modelos de negocios separados le ha per-
mitido a WellPoint adaptar las características de los pro-
ductos y normas comerciales para clientes diferentes.
Ford, uno  de  sus  mayores  clientes  del  segmento  de
grandes  cuentas, puede  pagar  de  acuerdo  a  su  propio
cronograma de fl ujo de caja. WellPoint sabe cuándo se
efectuarán los pagos y valúa sus primas de modo de cu-
brir el valor tiempo del dinero. Las normas de pago son
más estrictas para sus clientes más pequeños, porque las
pequeñas empresas tienen una tasa de fracaso más alta
que  las  grandes, con  lo  que  aumenta  el  riesgo  de  que
no paguen las primas. Este asunto ha hecho tropezar a
otras aseguradoras de salud que tratan las cuentas por
cobrar de fi rmas pequeñas tal como las de las empresas
grandes.

Defender el territorio
Una  vez  que  los  innovadores  del  modelo  de  negocios
que estudiamos demostraron que se podía ganar dinero
en  un  segmento  poco  atractivo, tuvieron  que  sufrir  la
arremetida de los conversos a su religión. Grandes pro-
cesadores de planillas de sueldo, como ADP, han tomado
nota del mercado de las pequeñas empresas en que Pa-
ychex fue pionera. Hacia 2001, los ingresos de ADP por
“servicios  al  empleador” en  este  segmento  (planillas,
recursos humanos, administración de benefi cios y otros)
fueron mayores a los de Paychex. Pero Paychex ha man-
tenido sus altos márgenes al continuar expandiendo su
oferta en servicios. Se ha vuelto un departamento de re-
cursos humanos virtual para las pequeñas empresas, ad-
ministrando los benefi cios de los empleados, asesorando
en casos de despidos indebidos, acoso y otros temas la-
borales. De la misma forma, Allstate ahora rivaliza con
Progressive en el negocio de los conductores riesgosos. Y
Progressive, a su vez, ha incursionado en el territorio de
clientes estándar y preferenciales de Allstate. Southwest,
por su parte, ha tenido que lidiar con exitosos imitadores

de su modelo de negocios, como Jet Blue.
¿Cómo puede un innovador de modelo de negocios
resistir  los  ataques  y  contraatacar?  No  quedándose
quieto. Necesita descubrir constantemente cómo hacer
más, o  menos, cosas  por  sus  clientes. Cuando  decimos
hacer más, nos referimos a expandir el volumen de com-
pras  hecho  por  sus  clientes  ofreciendo  más  productos
y servicios de valor agregado. Progressive, por ejemplo,
está  poniendo  a  prueba  un  servicio  de  asistencia  pos-
taccidente  que  les  permite  a  los  clientes  entregar  sus
autos  a  la  empresa, dejando  que  Progressive  se  encar-
gue  de  las  reparaciones,  los  presupuestos  y  todas  las
otras molestias. El experimento, que se realizó con unos
12.000 clientes, aumentó considerablemente la satisfac-
ción del cliente. Cuando decimos hacer menos, nos refe-
rimos  a  reducir  las  estructuras  de  costos  y  a  traspasar
parte de los ahorros a los clientes, como lo hizo Progres-
sive  con  su  nuevo  servicio. Debido  a  que  Progressive
administra  el  proceso  de  reparación, puede  controlar
los costos. Como los segmentos de clientes a los que nos
referimos  son  altamente  sensibles  al  precio, cualquier
cosa que mantenga los precios bajos es crucial. En épo-
cas de fuerte demanda, por ejemplo, Southwest agrega
más aviones en lugar de subir los precios.
Progressive ha sustentado su éxito ajustando continua-
mente su modelo de negocios, y a veces revisándolo por
completo. Este  impulso  de  mejorar  constantemente  ha
sido alentado por la cultura de innovación fomentada por
el CEO Peter Lewis. También contribuyen sus ambiciosas
metas de crecimiento y la fuerte competencia de empre-
sas establecidas y nuevos jugadores. Como dice Lewis, los
empleados  de  Progressive “saben  que  si  no  mejoramos
cada año, no habrá bonos”.
• • •
Póngase usted en el lugar de los ejecutivos que dirigían
las  aerolíneas  dominantes  de  los  años  70  y  80  y  que
observaban el esfuerzo de Southwest por despegar. Con
los fracasos de otras aerolíneas que apostaban a precios
bajos, como People Express y Laker Airways, en los ti-
tulares de los periódicos, ¿habría creído que otra aero-
línea estadounidense de precios bajos iba a sobrevivir
y que incluso llegaría a convertirse en la más rentable?
Es difícil no ver los negocios con segmentos poco renta-
bles a través de la óptica del modelo de negocios exitoso
del momento.
Sin embargo, al igual que los emprendedores que lan-
zaron Paychex, Southwest y Dermalogica, o los ejecu-
tivos que aceleraron la marcha de WellPoint y Progres-
sive, los  ejecutivos  deben  reevaluar  sistemáticamente
las normas que guían el diseño y el mantenimiento de
sus  modelos  de  negocios. Hacerlo  aumentará  mucho
sus posibilidades de crear un negocio existoso con clien-
tes que nadie quiere.


Tomado de:
Harvard Business Review
América Latina
Por David Rosenblum, Doug Tomlinson y Larry Scott
Marzo 2003
Reimpresión r0303c-e
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