miércoles, 12 de agosto de 2015

Los mejores (y los peores) países para ser viejo



México fue clasificado en el lugar 56 del Índice Global de Vigilancia del Envejecimiento.

El ser humano está viviendo más años que nunca y la muestra es la lista cada vez más larga de centenarios en el mundo. Pero un nuevo informe deja algo en claro: pocos países tienen motivos para celebrar la longevidad.

No es lo mismo ser viejo en el norte de Europa, que ser viejo en el sur de Asia.

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Y el ingreso de un país no tiene nada que ver el bienestar de los ancianos, afirma el primer informe global sobre el estado de los adultos mayores en el mundo.

El Índice Global de Vigilancia del Envejecimiento, que publica la organización de ayuda HelpAge International, es el primer estudio que clasifica a los países de acuerdo al bienestar social y económico de los adultos mayores.

Fue realizado en 91 naciones y analizó los beneficios que cada uno otorga en términos de pensiones, transporte confiable, empleo, espíritu comunitario y servicios de salud para las poblaciones de mayores de 60 años, unos 900 millones de personas.

Calidad de vida

La mejor calidad de vida para este grupo está en Suecia. La peor, en Afganistán, según el informe.

"Gracias a las mejores dietas, mejor sanidad, los avances médicos y la mayor prosperidad, la población mundial es más longeva" afirma Silvia Stefanoni, presidenta interina de HelpAge International.

"Se está avanzando tanto que para 2050 la generación de mayores de 60 años superará en números a la generación de menores de 15".

Pero agrega que, tal como lo demuestra el Índice, "hay una realidad muy presente de que millones de adultos mayores, siguen enfrentando condiciones de vida muy difíciles y una falta de acceso a los servicios esenciales".

Para el informe los investigadores tomaron datos de varias organizaciones internacionales, incluido el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo y la UNiCEF.

Encontraron que después de Suecia, los países donde mejor calidad de vida tienen los ancianos son Noruega y Japón.


Suecia es el país con la mejor calidad de vida para adultos mayores.

Y antes de Afganistán, los lugares donde el bienestar de los ancianos es "notablemente peor que el de la población general" son Pakistán, Tanazania y Jordania.

Los países fueron clasificados de acuerdo a cuatro factores: seguridad de ingresos, (incluida pensión, ingreso per capita, tasa de pobreza), estado de la salud (bienestar médico y expectativa de vida a los 60 años y bienestar psicológico), empleo y educación para mayores de 60 años, y bienestar social (relaciones sociales, seguridad física y acceso a transporte público seguro).

Bomba de tiempo

En América Latina hay buenas y malas noticias.

Entre los 91 países, Chile ocupa el lugar número 19, destacándose como el mejor de la región, seguido de Uruguay (23), Argentina (26), Costa Rica (28).

Honduras ocupa el último lugar (82) en la región con las peores condiciones para la población mayor de 60 años, la anteceden Guatemala (75) y Paraguay (72).

Los autores destacan, sin embargo, que el objetivo del Índice no es simplemente demostrar los mejores y peores lugares para envejecer, sino se trata de "una herramienta para alentar a los países a enfrentar los desafíos de sus poblaciones en envejecimiento".

Uno de los aspectos más sorpresivos del informe es que la riqueza de un país, o su ingreso per cápita, no necesariamente conduce a un mayor bienestar para los adultos mayores.

Por ejemplo, sorprende que México uno de los países que forma parte del G20 (las 20 naciones industrializadas y emergentes del mundo) y una de las economías de mayor crecimiento en la región, ocupa el lugar número 56.

Esto se debe a la baja puntuación del país en el área de seguridad de ingresos, donde ocupa el lugar 70.

Esto se debe a que tradicionalmente el país ha tenido un enorme sector de economía informal cuyos trabajadores han pasado gran parte o toda su vida laboral sin hacer cotizaciones para un sistema de pensión.

Y aún ahora, las cifras oficiales muestran que sólo 34% de la población económicamente activa está cubierta por algún tipo de esquema obligatorio, el resto está en el sector informal o desempleado.

Para paliar el problema el gobierno mexicano introdujo este año un nuevo esquema de pensiones no contributivas para los mayores de 65 años que no reciben ninguna otra pensión pública.

Pero según el Índice este esquema "sólo está cubriendo al 20% de los trabajadores del sector informal y un 25% de la población de adultos mayores vive en relativa pobreza".


El estudio incluyó a las poblaciones mayores de 91 países del mundo.

Esto es una mala noticia para un país donde se espera que la población de mayores de adultos mayores se duplique en los próximos 40 años. Se espera que para 2050 casi 26% de la población mexicana tendrá 60 años o más.

La buena noticia en América Latina es que muchos otros países de la región: Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay, han logrado importantes avances para mejorar el bienestar de la población de mayor edad, dicen los autores.

Y hacen una mención especial a Bolivia, que, dicen, "a pesar de ser uno de los países más pobres de la región ha establecido un ambiente de políticas progresivas para las personas mayores".

El país cuenta con un Plan Nacional de Envejecimiento, servicio de salud gratuito para los mayores y una pensión universal no contributiva, la llamada Renta Dignidad.

El informe hace un llamado para que los países comiencen ahora a preparase para la inminencia del crecimiento de sus poblaciones mayores.

"La gente que ha vivido con pobreza y desigualdad durante toda su vida llega a la vejez con profundas desventajas acumuladas" señalan los autores.

Y lo principal, agregan, es "garantizarles la seguridad de un ingreso y el acceso a los servicios de salud".

"Ambos son esenciales para liberar el potencial de la población que envejece. Pero también son uno de los mayores desafíos que los gobiernos enfrentan hoy en día".

DINERO


"¡El dinero debe servir y no gobernar! 

El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética a favor del ser ­humano".      

Exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’, 24/XI/2013)













Muy grave: Daños enormes por pasar mucho tiempo sentado

“Supongamos que una persona duerme ocho horas en promedio y se ejercita 30 minutos diariamente. ¿En qué ocupa las 15.5 horas restantes de cada día? La mayoría pasa ese tiempo sentada, lo cual tiene implicaciones importantes en términos biológicos”.
En Ciudad de México DF se realizó el Simposio de Cambio de Conductas de la Serie Científica Latinoamericana 2013, donde se abordó si es posible generar cambios de conducta para frenar la obesidad, y los daños a la salud por pasar mucho tiempo sentado, y donde participaron especialistas como Mónica Katz, médica especialista en Nutrición; Paola Harwicz, médica especialista en Cardiología y Nutrición; y Fernando Cardini, doctor en Ciencias Químicas.

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Marc T. Hamilton, del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Missouri, analizó uno de los hábitos más generalizados en las sociedades occidentales: estar sentado. De acuerdo a su hipótesis, permanecer sentado durante largos periodos de tiempo es causante de desequilibrios metabólicos y biológicos que igualmente podrían desembocar en accidentes cardiovasculares. Incluso, hacer ejercicio periódicamente, no pone a salvo a una persona de enfermarse si pasa demasiado tiempo sentada todos los días.


CIUDAD DE MÉXICO, DF. Está comprobado que la práctica cotidiana de actividad física tiene beneficios importantes para la salud: ayuda a prevenir y combatir el sobrepeso, disminuye el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes, algunos tipos de cáncer y las afecciones cardiovasculares y mejora el estado de ánimo, entre muchos otros. Los expertos recomiendan realizar, como mínimo, treinta minutos diarios de ejercicio moderado, cinco días de la semana. Sin embargo, recientes estudios indican que esta práctica regular de actividad física no es suficiente para prevenir ciertos padecimientos que se generan por otra circunstancia: permanecer sentado durante largos períodos de tiempo.

La especialista en nutrición argentina, Mónica Katz, quien participó del Simposio de Cambio de Conductas de la Serie Científica Latinoamérica, comentó: “Durante su exposición de hoy sobre la “Fisiología de la inactividad física” el Dr. Marc Hamilton alertó sobre los daños para la salud que tiene el estar sentado varias horas. En lugar de realizar actividad física de moderada o alta intensidad que muy pocos practican, menos del 5% de la población, la idea es disminuir el tiempo sentado o pararse frecuentemente durante el tiempo sentados. Los beneficios de esta estrategia mejoran no solo el peso sino la actividad de la lipoproteina lipasa que mejora el perfil lipídico, disminuyendo el riesgo vascular”.

Marc T. Hamilton, del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Missouri, analizó uno de los hábitos más generalizados en las sociedades occidentales: estar sentado. De acuerdo a su hipótesis, permanecer sentado durante largos periodos de tiempo es causante de desequilibrios metabólicos y biológicos que igualmente podrían desembocar en accidentes cardiovasculares. Incluso, hacer ejercicio periódicamente, no pone a salvo a una persona de enfermarse si pasa demasiado tiempo sentada todos los días.

“Supongamos que una persona duerme ocho horas en promedio y se ejercita 30 minutos diariamente. ¿En qué ocupa las 15.5 horas restantes de cada día? La mayoría pasa ese tiempo sentada, lo cual tiene implicaciones importantes en términos biológicos”, explica el Hamilton. En este sentido, el simple hecho de permanecer sentada puede provocarle a una persona diversas afecciones, más allá de que practique una actividad física cotidiana, incluso si cumple con la recomendación de treinta minutos diarios, cinco veces por semana.

Con base en diferentes investigaciones realizadas durante los últimos años, como la Encuesta Nacional estadounidense de Salud y Nutrición 2003-2004 y el Estudio Australiano de Diabetes, Obesidad y Estilo de Vida 2008 (AusDiab), los autores descubrieron que estar sentado durante mucho tiempo aumenta la circunferencia abdominal y provoca desequilibrios en las concentraciones de glucosa, triglicéridos y colesterol de alta densidad. Se corre entonces el riesgo de sufrir padecimientos relacionados con estas variaciones metabólicas independientemente de que haga ejercicio con regularidad. Esto se debe a que los mecanismos biológicos y procesos moleculares que se ven afectados por estar sentado son diferentes a los que se activan con el ejercicio físico diario, por lo que las consecuencias son distintas a nivel orgánico.

No obstante, de acuerdo a los expertos, los efectos nocivos de estar sentado pueden evitarse si la persona se toma varios momentos a lo largo del día para ponerse de pie, caminar un poco y estirarse. Asimismo advierten que, debido a los adelantos tecnológicos, la perspectiva a futuro es que la gente permanezca sentada incluso más tiempo que en la actualidad.

Ante tal panorama, en el combate a la obesidad, la diabetes, los accidentes cardiovasculares y demás afecciones relacionadas, recomiendan no sólo realizar mínimo 30 minutos diarios de ejercicio moderado, cinco días de la semana, sino también el diseño de políticas de salud encaminadas a contrarrestar los efectos negativos de estar mucho tiempo sentado.

Siete de las 10 mejores ciudades para vivir están en Australia o Canadá


La presidente Cristina Kirchner muchas veces dijo que la política, la economía y la democracia deben servir "para que la gente viva mejor". Es decir, ¿para qué sirve si no sirven para que la gente viva mejor?

Una pregunta que se vuelve en su propia contra. Hace muy poco tuvo la ocurrencia de exhibir estadísticas en las que supuestamente la Argentina superaba a Australia y a Canadá. Cosechó montones de críticas, muy justificadas. Pero el golpe de gracia, en todo caso, lo dio pocos días después una estadística implacable: son australianas o canadienses siete de las diez mejores ciudades del planeta para vivir. Es decir, donde mejor vive la gente es en Australia o en Canadá. ¿Para qué sirve entonces la economía y esas cuestionables relaciones que la Presidenta hizo entre producto bruto interno, deuda y reservas?

La estadística de las diez mejores ciudades para vivir la hace anualmente The Economist Inteligence Unit, una dependencia del grupo del prestigioso semanario inglés The Economist. Un servicio de investigación y consultoría.

Pocos días después de la alocución de Cristina Kirchner en Río Gallegos, el informe sobre las mejores ciudades para vivir dio como ganadora a la australiana Melbourne. Logró el podio por tercer año consecutivo, desde que desplazó a la canadiense Vancouver, que durante casi una década fue la ganadora del indicador. En 2013 cayó un puesto más y quedó tercera, detrás de la austríaca Viena.

En cuarto lugar está la también canadiense Toronto, y el quinto lo comparten la canadiense Calgary y la australiana Adelaida, seguidas por la también australiana Sydney. Novena está otra australiana: Perth. Y la décima está también en Oceanía: La neocelandesa Auckland.

Los primeros diez puestos sólo incluyen a otra capital europea: la finlandesa Helsinki, en el octavo lugar. Se trata de las ciudades más "vivibles". El estudio valúa cinco categorías: estabilidad, atención de la salud, cultura y ambiente, educación e infraestructura. Cada factor es calificado entre "aceptable", "tolerable", "desagradable", "indeseable" e "invivible". La clasificación va del 1 (invivible) al cien, que sería el ideal. Melbourne tiene un promedio global de 97,5; con cien en salud, educación e infraestructura. La encuesta alcanza 140 ciudades.

El reporte sostiene que algunas críticas apuntan a que entre las urbes calificadas de mejores estuvieron aumentando los crímenes, pero aclara que "las cifas deben ser puestas en contexto". Y precisa: "Melbourne y Vancouver reportaron tasas de homicidios de 2,7 y 2,5, respectivamente, por cada cien mil habitantes entre 2010 y 2011. Viena, con 1,7 millón de habitantes, sólo tuvo 18 denuncias de homicidios en 2010 [1,06 por cada cien mil habitantes]. Estas cifras pueden compararse con el promedio de 4,8 por cada 100.000 de Estados Unidos en 2010, con la ciudad de Nueva York que reportó una tasa de casi 6,4 en el mismo año".




DETALLES PORTEÑOS

Mauricio Macri tuiteó el 30 de agosto último: "Buenos Aires es la ciudad de Latinoamérica mejor ubicada en el ranking de The Economist". Pero se refería a otro informe, el titulado Best Cities Ranking and Report, que no es uno habitual, sino uno especial hecho sobre la base de dos habituales. Uno es el que mide dónde es mejor vivir, ya mencionado, y otro es el que mide el costo de vivir en cada ciudad. Y, además, se hizo una colaboración con la red social de intercambio y visualización de datos llamada Buzzdata.

Con la combinación de las dos medidas y otros ajustes con diversas consideraciones, como espacio para expandirse y aislamiento, el primer lugar del podio fue para Hong Kong. Pero todavía en los diez primeros puestos está la australiana Sydney y la canadiense Toronto.

Aunque en esas consideraciones aparecen otras ciudades más "esperables" que las del índice original, como Amsterdam, Munich, Tokio y Berlín.

Entre las diez ciudades más "invivibles" aparecen algunas esperables. La peor Damasco, envuelta en la guerra civil. Apenas un poco menos invivibles resultan Dhaka, en Bangladesh, y Port Moresby, la capital de Papúa Nueva Guinea. Le siguen Lagos (Nigeria), Harare (Zimbabwe); Argel (Argelia); Karachi (Paquistán); Tríploi (Libia); Douala (Camerún) y Teherán (Irán).

Las variaciones de un año al otro suelen estar muy influidas por el aumento o la disminución de la violencia. Bogotá, por ejemplo, ascendió del sitio 126 al 111, mientras que El Cairo cayó del 113 al 122. Damasco estaba un año atrás en el 114 y fue a parar al 140.

París está 16; Tokio, en el 18; Berlín, en el 21; Londres, en el 55, y Nueva York, en el 56. La brasileña San Pablo está bien por debajo de la mitad de la tabla, en el 96.