por Eulimar Núñez
Domingo, 8 de septiembre de 2013
Mezcle espinacas,
apio, pepino, jengibre, piña y limón y bébalo al despertarse. ¿Para qué? Para
arreglarlo todo, dicen quienes practican el juicing,
pues ya no se imaginan la vida sin las extravagantes mezclas que -según ellos-
les ayudan a desintoxicarse, perder peso y tener energía, entre muchos otros
beneficios.
Aunque el término se
refiere al simple proceso de extraer el jugo de los vegetales y frutas, es
utilizado para describir una moda cada vez más popular en Estados Unidos. Un
reciente documental parece haber ayudado a correr la voz.
En "Gordo, enfermo y casi muerto" (2010) el protagonista es el
australiano Joe Cross, quien decide alimentarse sólo de jugos durante 60 días y
gracias a la radical práctica conocida como reboot
(reinicio) logra perder 45 kilos y abandonar los fármacos que solía necesitar.
Se trata de una conmovedora historia que, a la vez, ha funcionado como una
exitosa estrategia de mercadeo. Ahora Cross es una suerte de celebridad, que
aparece en los programas de la televisión diurna estadounidense para
promocionar costosas máquinas de hacer jugos -conocidas como juicers- capaces de
separar el líquido de la pulpa.
Y ese es justamente uno de los muchos temas de discusión entre los fanáticos de
esta tendencia: ¿deberían tomarse con o sin pulpa? ¿Es necesario invertir en
una máquina de tecnología avanzada y nombre de robot? ¿Por cuánto tiempo es
saludable consumir sólo eso?
Mientras más amigos comparten fotos de sus jugos verdes, morados y amarillos en
redes sociales como Twitter e Instagram, como si se tratara de pócimas
milagrosas que curan los males y alargan la vida, cabe preguntarse si todos los
mitos y supuestos beneficios son ciertos.
¿Con pulpa o sin
pulpa? Unos son más saludables, los otros más sabrosos. Combinarlos es una
buena opción.

Lo más nutritivo
Una de las creencias más arraigadas es que estos jugos pueden ayudar a tratar
distintas enfermedades y dolencias.
Julie Kemeny, fanática y promotora del juicing,
compartió con BBC Mundo su experiencia personal: "Cuando mi madre fue
diagnosticada con cáncer de colon, el doctor le pronosticó seis meses de vida.
Lo primero que hizo al enterarse fue comprar una juicer. Comenzó a tomarlos diariamente
y eso le ayudó a tener energía durante el tratamiento de quimioterapia. Y, en
mi opinión, la ayudaron a vivir seis años más de lo esperado".
Pero hay que ser muy cuidadosos con este tipo de mensajes, advierte en
conversación con BBC Mundo la nutricionista Janet Brill, autora de tres éxitos
editoriales (Abajo el colesterol, Prevenga un segundo ataque al corazón y Abajo
la presión arterial).
"Es muy probable que se haya beneficiado de los nutrientes que aportan los
jugos, sobre todo porque muchos pacientes de cáncer mueren de malnutrición,
debido a las náuseas y el malestar que les quita el apetito y les impide comer.
Lo que no se puede creer es que la comida tenga poderes mágicos, eso sí es
dañino", asegura la especialista.
Brill es de las que prefiere comer los alimentos enteros, en una ensalada, por
ejemplo. "Los jugos pueden tener muchas más calorías y un alto contenido
de azúcar sin que ni siquiera nos demos cuenta. Ello puede ser contraproducente
para el control de peso y peligroso para los diabéticos y aquellas personas con
altos niveles de glucosa en la sangre".
Sin embargo, señala la nutricionista, es poco probable que alguien se siente en
la mesa y se coma ocho hojas de col rizada, un pepino, dos manzanas y un limón.
En ese caso, si no se están consumiendo las cinco porciones de vegetales y
frutas al día, "esta moda puede ser muy beneficiosa. Los jugos más
nutritivos serán aquellos que contengan un alto porcentaje de vegetales verdes
y poca fruta, pues contienen bajos niveles de grasa, sodio y azúcar".
Si tiene dudas sobre
la popularidad de la tendencia, sólo hace falta echar una mirada a las redes
sociales.
Consejos prácticos
Los vegetales y frutas no necesariamente tienen que
ser orgánicos.
Lo ideal es tomar al
menos un jugo al día, en ayunas.
En el caso de que no se vaya a comer nada más de desayuno, valdría la pena
convertirlo en un smoothie
al agregar leche de almendra o de soya, pues los jugos por sí solos no tienen
proteína. La
semillas de chia (en la foto) o linaza son fantásticas.
Asegúrese de que el jugo tenga más
vegetales que frutas, para que así disminuya el contenido
calórico.
Hay mucho mercadeo
alrededor. No crea todo lo que dice una persona que está tratando de venderle
algo.
Las propiedades de desintoxicación
no son del todo ciertas. "Los riñones son los limpiadores del cuerpo,
ningún jugo puede hacer un mejor trabajo que ellos", dice.
Fuente: Janet Brill
Con pulpa, sin pulpa
Por esa razón María Silvia Socorro, una venezolana de 31 años que reside en
Houston, Texas, decidió incorporar los "famosos jugos verdes" (como
los llama ella) a su dieta. Después de tener a su bebé, dejó de consumir
suficientes vegetales y frutas, según cuenta a BBC Mundo.
"Luego de tomarlos a diario durante seis meses, me siento de maravilla,
llena de energía. Solía tener problemas con mi colesterol y ya no es así.
También he notado mejorías en mi piel y el cabello ya no se me cae", dice.
Aunque ahora tiene la misma máquina que Cross promociona en el documental, Socorro
comenzó haciendo sus jugos en una licuadora convencional y a tomarlos con toda
su fibra (lo que se conoce como blending).
Según la doctora Brill, esta es la mejor manera de tomarlos si se quiere
consumir la mayor cantidad de antioxidantes.
Para los fanáticos de la tendencia del juicing,
sin embargo, los jugos siempre deberían tomarse sin pulpa porque el líquido
preserva las enzimas de los alimentos y eso ayuda a absorber mejor los
nutrientes. Además, como no se tendrá que procesar la fibra, el tracto
digestivo podrá tomar un merecido descanso. A pesar de que esta teoría suena
lógica, no hay evidencia que la pruebe y según Brill, quienes dicen esto no
saben de lo que hablan. "El sistema digestivo no necesita descansar",
asegura.
Algunas mezclas populares
Pepino, apio, menta, col rizada, limón.
Piña, espinaca, limón, jengibre, pepino y manzana verde.
Espinaca, pepino, cilantro, zanahoria, remolacha, naranja.
Un negocio
Quienes, como Socorro, llevan tiempo tomando jugos se sienten expertos en el
tema y predican su práctica entre sus familiares y amigos cercanos. "¡Ya
he convencido a 14 personas!", dice emocionada. Entre ellos se cuenta su
esposo, que en ocasiones bebe los jugos a regañadientes porque le desagrada el
olor o el sabor.
Mucha gente ha visto incluso una oportunidad de negocio en esa promoción. En
diciembre de 2012, Kemeny creó la iniciativa "Juicing
with Julie", a través de la cual "ha ayudado a miles de
personas a sentirse más saludables". Durante el mes de agosto, unas 100
personas se inscribieron en el programa.
Con la ayuda de internet y las redes sociales, ofrece instrucción y motivación
por un monto de US$97 (que también incluye menús, listas de compras y recetas)
para realizar un reto de 30 días, en los que sólo se consumen jugos. Según
ella, realizar este tipo de dieta por un período de hasta 92 días es
"perfectamente aceptable".
La doctora Brill considera, en cambio, que puede ser peligroso. "Está bien
hacerlo por un día, o un día a la semana, pero tanto tiempo seguido no es
bueno. No estás consumiendo los nutrientes -las proteínas, la grasa buena- ni
las calorías que se necesitan para estar saludable. Esa no es la mejor manera
de perder peso. Además, es muy probable que quienes adelgacen así vuelvan a
engordar en poco tiempo".
Y no sólo se trata de un negocio que crece en la red: en las grandes ciudades
de EE.UU., como Nueva York, las tiendas que ofrecen jugos de este tipo se están
multiplicando. Empresas como BluePrint incluso ofrecen llevarlos a la casa,
Starbucks los vende embotellados bajo su marca filial Evolution Fresh y el
diario The New York
Times ha asegurado que la moda es tal, que se asemeja a la que hubo
hace unos cinco años con los cupcakes.
Durante los próximos
fines de semana les seguiremos ofreciendo artículos de nutrición. Esperamos
sirvan de inspiración.